CAPITULO 8
EL HÍGADO
El Hígado es la Glándula más grande del organismo. El hígado está
situado en el lado derecho exactamente bajo del Diafragma. El hígado tiene un
color pardo rojizo. El hígado pesa unas cuatro libras, tiene poco más o menos
nueve pulgadas de largo, siete de ancho, y cuatro pulgadas a través de su parte
más gruesa.
El hígado es llamado por los médicos, el órgano de los cincos. Los
Kabalistas saben que cinco es el número de Geburah, el Rigor la ley. Algunos
místicos dicen que nosotros tenemos a Cristo crucificado en el hígado. No hay
duda que el hígado es el asiento de los apetitos y deseos. Desde este punto de
vista ciertamente podernos decir que tenemos a Cristo crucificado en el hígado.
El hígado posee cinco lóbulos admirables. Cinco grupos de sabios
conductos armónicos, cinco vasos sanguíneos maravillosos, y cinco funciones
básicas.
Este número cinco del hígado nos recuerda la ley, el Némesis que pesa
sobre todas esas acciones hijas del deseo, y de todo mal.
En el hígado de bronce hallado en las ruinas de PLACENZA se encontraron
grabados los doce signos zodiacales. Estos nos invita a pensar en los cincos
del hígado. Dícese que los antiguos astrólogos pronosticaban consultando el
hígado. Miraban en el hígado y pronosticaban.
Todo el zodiaco del Microcosmos-hombre tiene sus leyes propias, y sus
signos escritos en el hígado.
El lóbulo del hígado viene a dar la unidad de toda esa estructura del
hígado. El lóbulo del hígado da la unidad de funciones hepáticas. Cuando el
biólogo estudia esa glándula hepática puede comprobar que el lóbulo maravilloso
del hígado viene a ser algo así como un hígado en miniatura. ¡Esto es
admirable! Aquel que conozca totalmente todo el lóbulo del hígado, conoce
prácticamente todo el hígado. El lóbulo del hígado es una masa de células
admirablemente unidas por un maravilloso tejido conjuntivo. Cada lóbulo posee
cinco o seis lados hermosos y perfectos, cada lóbulo posee su propio juego de
vasos diminutos y bellos, sus propias células que secretan, y sus propios
conductos. Un grupo de pequeños lobulillos hepáticos, forman todo un lóbulo del
hígado, cinco lóbulos del hígado, vienen a constituir el hígado mismo. Esa es
la ley de los cincos.
Las células del hígado, secretan la bilis tan indispensable a la digestión
de las grasas. El hígado produce la glucosa. Tan necesaria para los tejidos.
Este trabajo de la transformación del azúcar en glucosa es una obra admirable
de Alkimia.
Existe cierta secreción interna del hígado que fiscaliza la
transmutación alkimista de la glucosa en glucógeno y del glucógeno en azúcar.
El hígado está controlando las calorías del organismo. El hígado produce
en su laboratorio alkimista la sustancia llamada antitrombina. La antitrombina
es una sustancia indispensable para formación de coágulo anguíacos.
Todas estas cinco funciones del hígado son fundamentales para la vida
del organismo. El hígado está encargado de cremar en su laboratorio alkimista,
todas las células viejas y gastadas formando residuos que son eliminados
fácilmente.
La arteria hepática proporciona al hígado toda la sangre que necesita.
El tejido conjuntivo que envuelve al hígado alcanza a penetrar dentro del
órgano mismo, y los separa en sus cinco divisiones perfectas. Cada lobulillo
del hígado es como una isla rodeada de multitud de vasos sanguíneos.
La vena portal lleva sangre venosa al hígado. Esta vena dentro del
hígado se ramifica en multitud de vasos. Cada lobulillo del hígado tiene su
vena propia. Cada célula de los lobulillos del hígado está metida en una red de
diminutos vasos sanguíneos.
Existen también venillas intra-lobulares. Cada célula del lobulillo del
hígado recibe sangre venosa proveniente del estómago, baso, páncreas e
intestinos a través de la famosa vena portal, que como un río de vida purísima
lleva alimento al hígado. Las isletas aisladas de células del hígado reciben su
alimento sanguíneo de las venillas intra-lobulares. Nada se queda sin vida en
el hígado. Todo recibe vida. Cada célula del hígado recibe alimento y vida.
Cada célula del hígado es un verdadero laboratorio alkimista encargado de
transmutar sabiamente el alimento en sustancias valiosísimas para todas las
células del organismo. Toda la sangre transformada sale por las venillas
intra-lobulares y pasa al interior de un vaso llamado vena central.
Las venas centrales desaguan todas en ese gran río caudaloso conocido
como la vena Cava. Las células hepáticas que viven en el hígado como pequeños
obreros conscientes e inteligentes tienen que transformar muchas sustancias en
bilis para ayudar a la digestión. La bilis permanece en la vesícula biliar
hasta cuando se necesita. Entonces es vaciada en la sección duodenal del
intestino delgado.