CAPITULO 26
REVOLUCIÓN TOTAL Y REVOLUCIÓN PARCIAL
El orden de los factores no altera el producto.
La revolución parcial no es revolución total.
El orden de los factores económicos y políticos puede ser modificado sin
que el producto vital sufra ningún cambio. (La vida continúa con todos sus
dolores). La Revolución Parcial cambia el orden de los factores pero no altera
el producto vital. Los seres humanos continúan atormentándose mutuamente.
A nosotros no nos gusta la Revolución Parcial, nosotros queremos Revolución
total. Solo disolviendo el yo, el mí mismo, el ego, tendremos Revolución total.
El Yo, sabotea y daña el orden Revolucionario.
El Yo forma conflicto entre las filas Revolucionarias
El Yo quiere trepar, subir, descollar y hacerse sentir en todas partes.
El Yo explota, El Yo, roba, El Yo engaña, El Yo calumnia, El Yo intriga
y vuelve turbias las aguas de la Revolución.
El Yo forma conflictos y problemas, en la educación pública, en la
cuestión agraria, en las transacciones comerciales, en el Ministerio Público,
etc.
Cuando disolvemos el Yo adviene a nosotros la verdad. Cuando disolvemos
el Yo pensamos con conciencia de multitudes. Cuando disolvemos el Yo, ya no
decirnos Yo. Entonces afirmamos el pronombre «Nosotros».
Llegamos a la Revolución total.
Cada uno de nosotros es ya un Gobierno Perfecto.
¿Quién querrá entonces Gobernar?
Esa es la revolución total, integral, absoluta.
Cuando se disuelva el Yo, los gobiernos desaparecerán por inútiles.
El Yo es el origen del delito y del dolor.
El Yo creó el Dolor.
El Espíritu Universal de vida no creó el Dolor.
El Yo es el autor del dolor.
El Yo es satán. Satán creó el dolor.
Si lo Divinal no creó el Dolor, si Satán creó el Dolor, entonces el
dolor no sirve, es absurdo y estúpido.
Los que afirman que por medio del dolor llegamos a la perfección están
endiosando a Satán (El Yo).
Todo amante del Dolor es Masoquista y Satánico.
Solo con el Arcano A. Z. F. decapitamos el Yo.
Solo con una profunda comprensión creadora disolvemos el Yo.
Todo hombre se ha formado alguna opinión sobre la verdad. Toda religión
o toda Escuela tiene su opinión sobre la verdad.
Los hombres buscan la verdad, adoran la verdad.
Nosotros los Gnósticos decimos: conoced la verdad y la verdad os hará
libres. Entonces habrá Revolución total.
Empero os advertimos que nadie puede buscar lo que no conoce.
La verdad es lo desconocido de instante en instante.
La verdad adviene a nosotros sin que la busquemos.
La verdad adviene a nosotros cuando el Yo ha muerto.
El Dolor no puede conducirnos a la verdad, porque el dolor es de Satán.
Solo el Arcano A. Z. F. y la profunda comprensión creadora nos conducen
a la verdad.
Todo deseo origina ideas. Toda idea se convierte en proyectos. Todo
proyecto es deseo. Los proyectos nos conducen al delito.
Los proyectos son verdaderos monstruos que devoran al prójimo, y por
último se tragan a su progenitor. Así es como resultamos víctimas de nuestro
propio invento.
El deseo es el origen del delito.
El deseo es el origen del dolor.
Cuando el deseo es satisfecho el delincuente goza.
Cuando el deseo se frustra, el delincuente sufre.
Todo ser humano es un delincuente aunque no esté en la cárcel.
Sí comprendemos el proceso del deseo, se disuelve el Yo. Cuando el Yo se
disuelve se acaba el origen del delito. Cuando el Yo se disuelve hay entonces
Revolución Total.
Transmutad el deseo en voluntad.
Así acabaréis con el deseo.
El deseo sexual transmutado en voluntad es el fuego flamígero que sube
victorioso por la Médula Espinal.
Todo deseo se puede transmutar en luz y fuego.
Transmutad el deseo en luz y el Yo se apagará como una llama fatua, como
una llama Diabólica. Entonces habrá Revolución Total.
El deseo se extingue cuando lo transmutamos.
Solo a base de comprensión creadora podemos transmutar todo deseo.
El deseo es la materia fundamental de todo delito.
Los tres delitos más graves son ira, codicia y lujuria. La ira es
resultado violento del deseo frustrado. La codicia es deseo de acumulación. La
lujuria es deseo sexual.
La ira se puede transmutar en dulzura. La codicia en caridad, y la
lujuria en amor.
Cuando el hombre no respeta la vida ajena es por que sobrestima mucho su
propio deseo, entonces mata.
Cuando el hombre roba es porque desea acumular, o por que desea lo que
no tiene.
La impureza de la mente es el perro del deseo.
La mentira es deseo de falsear la verdad.
La murmuración y la maledicencia es deseo frustrado, o sobreestimación
de su propio deseo.
Cuando alguien se siente frustrado en sus propios deseos entonces
murmura del prójimo.
Cuando alguien sobrestima su propio Yo Psicológico entonces murmura del
prójimo.
El que jura en falso y el que blasfema contra lo Divinal es por que
sobrestima demasiado sus propios deseos.
Las conversaciones ociosas son hijas del deseo.
El que envidia codicia lo que no tiene. El que codicia envidia al
prójimo.
Cuando alguien codicia, es porque desea. Cuando alguien envidia, es por
que desea lo que no tiene, y siente pesar del bien ajeno.
La malicia es deseo acumulado. El odio y el rencor es deseo frustrado.
La ignorancia es la Madre del deseo. El deseo de matar se transmuta en
la ciencia de curar y dar vida. El deseo de robar se transmuta en altruismo y
caridad.
La impureza mental se transmuta en castidad.
El deseo de mentir se transmuta en palabras de verdad.
El deseo de murmuración y maledicencia se transmuta en palabras de
sabiduría y amor.
El deseo de blasfemar y perjudicar se transmuta en suprema veneración y
adoración a lo Divinal. El deseo y el placer de conversaciones ociosas se
transmuta en silencio sublime y en palabras de sabiduría.
El deseo frustrado de la envidia se transmuta en íntima alegría por el
bien ajeno.
El deseo acumulativo de la codicia, se transmuta en la alegría de dar
todo, hasta la misma vida por amor a la humanidad doliente.
La podredumbre de la malicia se transmuta en la inocencia del niño.
La ira, el rencor y el odio, son distintas formas del deseo que se
transmutan en suprema dulzura, perdón infinito y supremo amor.
Hay que transmutar los pensamientos palabras y obras del deseo, en
sabiduría y amor.
Así aniquilamos el Yo.
Cuando aniquilamos el Yo adviene a nosotros lo Atemporal, lo eternal, la
Verdad, el Cristo Interno. La única forma de disolver el Yo, es aniquilando el
deseo.
La única forma de aniquilar el deseo es transmutarlo. «Cuando una Ley
inferior es trascendida por una ley superior, la ley superior lava a la ley
inferior»
La ciencia de las transmutaciones es la Alkimia.
El fundamento básico de la Alkimia es el Arcano A. Z. F.
La mente el corazón y el sexo son el triángulo perfecto de la Santa
Alkimia. La lucha es terrible Cerebro contra Sexo. Sexo contra Cerebro, lo que
es más grave y lo que es más terrible, es aquello de corazón contra corazón.
¡Tú lo sabes!
Muchos blasfeman contra la vida divinal, contra Dios acusando a aquello,
lo ignoto y divino, de todos sus sufrimientos y dolores.
La gran vida divinal, nada tiene que ver con los errores del Yo.
Un hombre cualquiera, o una mujer desean algo y luego se forman sus
planes y proyectos. Muy bonitos al pensarlos, pero al realizarlos, vienen los
problemas. Cuando no fracasan decimos; Dios es muy bueno conmigo, me concedió
lo que yo deseaba, cuando fracasan, entonces se frustra el deseo, y el devoto
se siente defraudado. Le echa la culpa a Dios, blasfema contra lo Eternal, y si
es ocultista Teosofista etc., etc., le echa la culpa a los señores del Karma, o
blasfema contra ellos.
¡Esa es la Humanidad!
La gente no quiere darse cuenta que lo Divino es felicidad absoluta y
que nada tiene que ver con el dolor. El Yo crea su propio dolor. El Yo es
Satán.
Los que convierten el dolor en una mística son «masoquistas».
Cuando disolvemos el Yo, termina entonces el dolor,
Cuando disolvemos el Yo hay Revolución total.
Solo a base de operaciones Alkimistas podemos aniquilar el yo.
Las transmutaciones incesantes de la Alkimia se realizan en operaciones
aritméticas exactas.
Muchos estudiantes Masoquistas del ocultismo, teosofismo etc., etc.,
consideran la miseria, el dolor y hasta la enfermedad como fuente inagotable de
Luz y sabiduría.
Esa pobre gente adora él Yo. Esa gente es satanista.
Dios, o la Divinal es felicidad paz y abundancia.
La miseria y el dolor son del Satán.
Otros aguardan que por medio de la evolución y del tiempo lleguen algún
día a la perfección. Esos son peores todavía, porque quieren perpetuar a Satán
a través de los siglos.
Esos son peores porque quieren perfeccionar a Satán (Satán es el Yo).
Satán goza Reencarnándose para satisfacer sus deseos.
Satán goza ganando experiencias. Las experiencias de la vida complican y
robustecen el Yo.
El niño inocente y bello conforme pasa por la adolescencia, juventud y
madurez gana experiencias que lo complican y lo transforman al fin en el viejo
astuto, malicioso, desconfiado, etc.
El hombre inocente de hace dieciocho millones de años, es ahora el
hombre del Cabaret y de la Bomba Atómica. El hombre del pecado, y del crimen.
Esa es la evolución del Yo. Un proceso de complicación y fortificación
del mí mismo, la proyección del error a través de los siglos.
Cuando el Yo se disuelve termina la evolución. Eso es Revolución total.
El Absoluto no se conoce a sí mismo. El Absoluto necesita conocerse a sí
mismo.
Cada átomo súper divino necesita auto-conocerse para tener conciencia de
su propia felicidad. Felicidad inconsciente no es felicidad
El hombre en última síntesis es tan solo un átomo súper divino del
espacio abstracto absoluto. Ese átomo es conocido por los kabalistas con el
nombre de Ain-Soph.
Es urgente saber que el Ain-Soph envía su espíritu al mundo de la
materia con el propósito de adquirir eso que se llama Auto-Conciencia de su
propia felicidad.
Cuando el espíritu después de atravesar por los estados de conciencia
mineral, vegetal y animal, alcanza el estado humano, puede regresar al
Ain-Soph, y fusionarse con el Ain-Soph.
Entonces el Ain-Soph se hace consciente de su propia felicidad.
Desgraciadamente el hombre se deja confundir por la materia y por las
voces fatales del deseo. Entonces nace el yo.
La peor desgracia es la continuidad del Yo. El Satán Reencarnándose se
complica.
El Satán Reencarnándose sufre las consecuencias de sus propios errores.
(Karma).
El Satán nace en el tiempo y muere en el tiempo. Satán es el Tiempo.
Querer perfeccionar a Satán es un absurdo.
Querer liberarnos con el tiempo es adorar a Satán.
Lo Dios, Lo Divinal, La verdad es Atemporal.
Con el gran dolor de Satán el hombre organiza escuelas místicas.
El hombre convierte al Dolor en una Mística eso es masoquismo.
De una equivocación formamos la complicada teoría de la evolución.
El hombre se equivocó cuando comió la manzana prohibida. Entonces nació
el Yo. (La manzana de Adán es el sexo).
Desde entonces el error se vive Reencarnando.
Así es como continúa el Dolor.
Sólo en las transmutaciones incesantes disolvemos el Yo. Entonces la
evolución termina.
Eso es Revolución total.
La Revolución Económica y política es revolución parcial).
Nosotros necesitamos Revolución Total.
Después de la muerte absoluta del Yo, el espíritu del hombre retorna a
su estrella interior que siempre le ha sonreído. Esa estrella es el Átomo súper
divino del espacio abstracto Absoluto.
El espíritu del hombre es el rayo de esa estrella interior.
Ese rayo fue atrapado por el Dragón horrible del Deseo.
Cuando el Rayo se libra de la horrible bestia del deseo retorna a su
estrella interior. Entonces la estrella es consciente de su propia felicidad.
El Rayo retorna a su estrella subiendo la simbólica escala de Jacob. En
su retorno el Rayo adquiere conciencia, Angélica, Arcangélica, Seráfica etc.,
etc.
Las jerarquías divinas son el resultado de tremendas Revoluciones
interiores.
La Revolución parcial es dolor en otra forma.
Nosotros necesitamos la Revolución total.