CAPITULO 10
EL BAZO
El Bazo es un órgano importantísimo en el organismo humano. Cuando llega
la hora del sueño, el alma envuelta en su cuerpo astral abandona el cuerpo
físico y deambula por el mundo de la cuarta dimensión, entretanto algo queda
dentro del cuerpo físico. Ese algo es el doble etérico. Dicho doble es el Ligan
Sarira de los sabios del Indostán. El médico Paracelso llamó a ese doble
etérico, la Mumia.
Se trata de un doble organismo de materia etérica. Esa es la Mumia. Ese
es el asiento vital, el fondo vital desconocido absolutamente para la medicina
occidental, pero conocido totalmente por los médicos orientales.
La Mumia de Paracelso es una condensación termo-electro magnética. Dicho
cuerpo vital tiene su chacra fundamental en el bazo. La flor de loto del bazo
especializa las corrientes vitales del sol, y las atrae y absorbe. Entonces
vemos en el bazo a los glóbulos blancos transmutarse en glóbulos rojos.
La energía vital recogida por el chacra esplénico pasa al plexo solar y
luego se difunde por todos los canales nerviosos del sistema gran simpático,
llenando de vida todo el organismo del ser humano.
La glándula tiroides colabora en este trabajo con su yodo biológico
desinfectando todos los canales del sistema nervioso gran simpático.
Cuando el alma envuelta en su cuerpo astral entra al cuerpo, entonces ya
el cuerpo está reparado. Si el ser consciente no saliera del cuerpo, entonces
con sus emociones y pensamientos estorbaría el trabajo de reconstrucción del
organismo humano.
Durante el día se van acumulando en los canales del sistema nervioso
gran simpático, muchos desechos orgánicos, esos desechos impiden la circulación
del fluido vital, entonces viene el sueño con el proceso del sueño se
reconstruye el organismo humano.
Un médium en estado de trance puede proyectar por el bazo, la Mumia.
Entonces esa Mumia es utilizada por algunas entidades desencarnadas que se
meten entre ella. Luego se condensan o materializan físicamente. Así han podido
hacerse visibles y tangibles algunas personas que viven en ultratumba. Esto no
es una fantasía, porque se han sacado fotografías de esas personas de
ultratumba. Las placas fotográficas no pueden mentir. Hechos son hechos.
El eminente médico doctor Luis Zea Uribe profesor de medicina de la
Facultad Nacional de Bogotá fue ateo, materialista e incrédulo, ciento por
ciento. Cuándo ese sabio vio, tocó, palpó a esos fantasmas materializados en un
laboratorio de Nápoles. se transformó radicalmente, y se volvió espiritualista
ciento por ciento.