CAPITULO 18
EL YO PSICO-BIO-TIPOLOGICO
La Mente está embotellada en el yo. Toda reacción situacional de la
mente es el resultado del yo Psico-Bio-Tipológico.
Toda percepción pasa de los sentidos a la mente.
El yo traduce todas las informaciones recogidas por la mente, a su
propio idioma de prejuicios, deseos, temores, recuerdos, preconceptos, malicia
de cierto género, fanatismo, odio, envidia, celos, pasiones, etc., etc.
El clarividente tiene siempre un mal secretario del cual necesita
libertarse. Ese secretado es el yo, el mí mismo, el ego.
El yo del clarividente atrapa todas las representaciones suprasensibles
que llegan a la mente, y las interpreta de acuerdo con sus prejuicios, odios,
celos, desconfianza, malicia de cierto género, pasiones, recuerdos, orgullo,
soberbia, envidia, etc., etc. Las reacciones subsiguientes del clarividente
vienen a ser el resultado de su propio YO Psico-Bio-Tipológico.
El clarividente paranoico es orgulloso, gusta estar aislado del pueblo,
sólo se trata con algunos pocos, es muy inteligente, astuto, desconfiado, se
siente infalible, se cree a sí mismo un gran Maestro, piensa que puede dominar
el mundo, no le admite razones a nadie, sólo él es sabio, grande y poderoso.
Esta clase de clarividentes cuando reaccionan con odio, malicia, desconfianza,
etc., etc., pueden llegar hasta planear fríamente un asesinato intelectual.
El clarividente neurastenoide es de doble personalidad, tan pronto está
haciendo oración y predicando cosas inefables, como insultando, o hablando de
pistolas, puñales guerra, videncia, etc., etc. Esta clase de clarividentes ante
una representación desagradable reacciona calumniando, insultando, matando,
etc. Cuando una de sus personalidades se siente acomplejada o humillada, pide
perdón y habla con devoción para nivelarse. Logrado su propósito entonces la
otra personalidad reacciona con orgullo, ira, soberbia, violencia, traición,
etc.
Un análisis de fondo nos lleva a la conclusión de que Judas Iscariote
era un neurastenoide. Judas era de doble personalidad, tan pronto sigue al
Maestro como está contra el Maestro, besa al Maestro y luego lo entrega, se
arrepiente, y por último se suicida. Ese es el tipo neurastenoide.
En el Cristo no existe el yo, el mí mismo. Cristo no reacciona ante las
calumnias, bofetadas, burlas, amenazas, látigo, etc., etc. Cristo asombra por
su terrible serenidad. Cristo Crucificado sólo dice: “Padre, perdónalos porque
no saben lo que hacen”. En el Cristo no existe el Yo y por ello no reacciona,
ni juzga a nadie. Cristo es un perfecto clarividente que sabe ver con
comprensión, sin juzgar, sin traducir, porque no tiene yo. Cristo es el
clarividente que ve, comprende y sabe. Cristo es el espíritu Universal de vida
encarnado en Jesús de Nazaret.
El clarividente necesita aprender a contemplar las representaciones
internas en ausencia del yo. Ver sin juzgar, sin traducir, sin preconceptos,
sin fanatismos, sin pasión, etc. El clarividente debe ser altamente
comprensivo.
Un clarividente esquizofrénico con sus reacciones violentas instantáneas
y terribles, puede caer en los peores delitos al reaccionar contra una
representación desagradable.
Un clarividente esquizoide hipersensible es por lo común triste,
melancólico, auto-concentrado, introspectivo; posee ideas melancólicas, se
cansa con todo trabajo intelectual, etc., etc. El clarividente esquizoide si no
es rigurosamente analítico, puede reaccionar ante una representación
desagradable matando a otro y suicidándose luego.
Un clarividente masoquista goza azotándose así mismo en presencia de las
representaciones místicas, o haciendo terribles penitencias hasta morir.
La clarividencia exige pensamiento lógico y concepto exacto. Para ser
clarividente ejercitado se necesita equilibrio mental perfecto. Un clarividente
con algún trauma psíquico puede sufrir serios trastornos mentales y crear
inconscientemente en el mundo mental imágenes fatales. Cuando el clarividente
mentalmente trastornado contempla sus propias creaciones suprasensibles, puede
recibir el Shock nervioso emotivo, o el ímpetu vertiginoso, un raptus de
emoción imprevista y aguda que lo lleva exactamente al abismo del delito. El
trauma psíquico es el resultado de una gran pena moral, o de un tremendo susto,
la pérdida de un ser querido, etc., etc.
El clarividente Sadista-Masoquista ha llegado a tal estado de perversión
sexual, que fácilmente, se convierte en un asesino Místico-Erótico. El
clarividente Sadista-Masoquista ama las dulces maldades y cae en los cultos
fálicos más sangrientos. Las misas negras de la Edad Media con mujeres desnudas
sobre el altar y asesinato de niños inocentes, son vivos ejemplos de este
género de clarividencia tenebrosa y fatal.
Los sacrificios humanos de todos los tiempos, y de todas las religiones,
son el resultado de la clarividencia Sadista-Masoquista. La bárbara costumbre
de asesinar personas en el altar para él ritual Litúrgico, es un vivo ejemplo
de lo que es la clarividencia de tipo Sadista-Masoquista.
En el siglo XV se celebraba la misa negra con sacrificios humanos en
muchos Castillos Medievales. El Mariscal Gil de Retz, en Tiffanges, Francia,
tenía en su Castillo una Iglesia cuyo sacerdote celebraba la misa negra. Retz
fue acusado de haber asesinado doscientos niños en sus misas negras. Catalina
de Médicis también hacia celebrar misas negras con sacrificios de niños
inocentes.
El Aquelarre con sus misas negras y su brujería, rivalizaban con los
sacerdotes del Santo Oficio de la inquisición Católica, es el asesinato de
niños inocentes. Esa es la clarividencia Sadista-Masoquista criminal y
terriblemente perversa.